Cuando una empresa se plantea abrirse a otros mercados, el punto de partida más lógico es buscar un proveedor de servicios de traducción. Lo que encuentran en las páginas de servicios de traductores autónomos y agencias puede ser algo más complicado de lo que esperaban: además de traducción, muchos profesionales también ofrecen otros servicios similares, como localización o transcreación.

Para quienes no conocen la industria, la diferencia entre estos tres conceptos puede no ser tan clara. Tampoco ayuda que tengan nombres tan similares o se solapen en parte. Si necesitas traducir un texto y no sabes qué servicio se ajusta mejor a tu proyecto, los tres traducen tu contenido al idioma que necesites, pero, dependiendo de tus objetivos, un servicio puede ser más adecuado que otro. Sigue leyendo para conocer la diferencia entre traducción, transcreación y localización y saber cuál cumplirá las expectativas de tu público internacional.

¿Qué es la traducción?

Aunque no necesita mucha explicación, en términos sencillos, traducir consiste en transformar un texto de una lengua a otra, respetando el mensaje y la intención del autor o la autora original. La siguiente cita del filólogo y traductor Valentín García Yebra lo expresa a la perfección:

«Decir todo lo que diga el texto original, no decir nada que no se diga en él, y decirlo todo de la manera más sencilla, más elegante y transparente en la lengua terminal».

En la traducción trabajamos siempre con textos escritos. Para la comunicación oral entre dos o más personas que no hablan la misma lengua, como en el caso de reuniones, congresos o ferias, hablamos de servicios de interpretación.

¿Cuándo se usa?: la traducción simple y llana es ideal para traducir textos informativos, en los que prima la fidelidad al texto original y no hace falta crear una conexión más cercana con el público que la va a leer. Por ejemplo, documentación de ayuda o manuales de instrucciones.

¿Qué es la transcreación?

La transcreación es la unión de dos palabras: traducción + creación. También se conoce coloquialmente como «traducción creativa», pues se aleja más del texto original y, en lugar de mantenerse fiel al texto, se toma algunas libertades para adaptar el mensaje al público objetivo.

Aunque la traducción también tiene en cuenta los factores culturales de un texto (nunca es una traducción literal palabra por palabra), la transcreación se centra en traducir las ideas, los sentimientos y las reacciones que debe transmitir a los lectores, incluso si eso significa despegarse completamente de la frase original e inventar una versión totalmente nueva y diferente.

¿Cuándo se usa?: la transcreación tiene un fuerte componente comercial, por eso es ideal para traducir eslóganes, campañas de marketing o nombres de productos. Exige mucha creatividad, empatía y un conocimiento profundo de la cultura de destino. Como las cosas se entienden mejor con un ejemplo, fíjate en cómo cambian los nombres de las bebidas de la marca Innocent de un idioma a otro:

 

Fuente: Innocent (UK)

 

Fuente: Innocent (ES)

¿Qué es la localización?

La Asociación para la Globalización y Localización (GALA) define la localización (abreviada l10n) como el proceso de adaptar un producto o servicio al mercado de una región concreta (locale en inglés) para que parezca que ha sido creado directamente para la cultura y las preferencias de ese público. Además de adaptar el contenido lingüístico, la localización también incluye otros elementos como:

  • el diseño y la maquetación del producto
  • el orden de las listas ordenadas alfabéticamente
  • los formatos de fecha y hora, unidades de medida, moneda, etc.
  • los elementos gráficos adaptados a la cultura de destino
  • el contenido y mensaje del texto

Cuando hablamos de «mercados» no solo nos fijamos en el idioma que hablan los clientes a los que nos dirigimos. La localización también tiene en cuenta la cultura, las costumbres, las convenciones y las preferencias de los consumidores de una región concreta para personalizar el producto o servicio lo máximo posible.

Tomemos como ejemplo el español. Según las cifras del Instituto Cervantes, es la segunda lengua más hablada con casi 500 millones de hablantes nativos en el mundo. No obstante, hay muchas variedades de español distintas según el país: no es igual el español que se habla en Chile que en España. Aunque elegir una única variante para todo el mercado hispanohablante parezca la opción más barata, puede afectar negativamente a la experiencia del consumidor (o, en el peor de los casos, ¡ofenderle!), ya que gran parte del público no se sentirá atraído ni representado por el contenido.

¿Cuándo se usa?: la localización suele preferirse para productos o servicios digitales que quieren dar el salto al mercado global. El objetivo es ofrecer una experiencia digital equiparable a clientes de todo el mundo. Algunos ejemplos son productos de software, aplicaciones móviles, videojuegos, páginas web o tiendas de e-commerce.

¿Cómo saber qué tipo de traducción elegir?

Ahora que ya conoces un poco mejor las diferencias entre traducción, transcreación y localización, aquí tienes una tabla que resumen las ideas principales de este artículo para ayudarte a identificar qué servicio se ajusta mejor a las necesidades y expectativas de un producto.

Tabla que compara las características de la traducción, la localización y la transcreación.